Con el último suspiro del año deportivo se iba parte de la historia del Ademar de León. Manuel Cadenas se va rumbo a Barcelona, pero lo hace con la satisfacción del deber cumplido. Con la profesionalidad por bandera, dejando a su equipo instalado en la Liga de Campeones y a su futuro club fuera de ella. Cerrando muchas bocas. Ésas que cuando anunció su adiós apuntaron a que el Ademar sería cuarto porque Cadenas no querría perjudicar al Barça. Cadenas no iba a irse sin dar un nuevo ejemplo. Uno más de los muchos que ha dado en esta década en la que cogió un equipo que acababa de descender y al que ha colocado entre los más grandes del mundo.
En el año 95 se produjo la llamada del Ademar, un club al que su nombre irá ya ligado de forma indisoluble. El Ademar comenzó a coger fama de equipo guerrillero, difícil de doblegar. En unos años logró algo que parecía increíble poco tiempo antes.
Hizo al Ademar campeón de la Liga, de la Copa del Rey, de la Copa Asobal y de la Recopa de Europa en dos ocasiones. Este año no pudo sumar más títulos para las vitrinas del club. Dos se le escaparon entre las manos en las finales de la Copa del Rey y de la Recopa. Una lástima porque habría merecido despedirse desde el balcón del Ayuntamiento de León. Ante toda una ciudad que lo idolatra.
La grada leonesa echará de menos la raza del técnico de Valdevimbre, su capacidad para sacar petróleo de jóvenes jugadores con hambre de éxito que él ha convertido en estrellas del balonmano mundial. Son tantos los que componen esa lista, españoles y extranjeros, que su lista sería interminable.
Punto final a una época. La que ha marcado Manuel Cadenas. Punto final que ojalá sea punto seguido porque Cadenas, vuelva a sentarse en el banquillo del Ademar.
¡¡¡Gracias Manolo!!!